Evaluación de la resiliencia y el riesgo: no podemos salvarlo todo

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Adaptado de escrito por Signe Nielsen | Traducido por Pilar Caballero

Las conversaciones en torno a la resiliencia de hoy parecen implicar que los planificadores y diseñadores podrían ser capaces, incluso se podría esperar, que pudieran salvar todos los edificios y espacios públicos en riesgo. La triste verdad es, sin embargo, que no podemos, y quizás no deberíamos. El cambio climático y su consiguiente aumento del nivel del mar rediseñaran radicalmente los bordes urbanos, obligándonos a tomar decisiones difíciles. Incluso si tuviéramos todo el dinero necesario para proteger el precario escenario actual, eso no sería suficiente para evitar lo inevitable.

Considerar la vida útil de los edificios, estructuras y espacios públicos

Cuando pensamos en cómo asignar fondos para la evaluación de la resiliencia y el riesgo, la "vida útil" de una instalación debe ser un punto determinante para seleccionar en qué ahorrar (teniendo en cuenta que no digo "proteger", un objetivo potencialmente más accesible). Cada estructura y espacio público está diseñado para tener una "vida útil": una vida útil anticipada basada en el diseño y la construcción. Esto generalmente lo determinan los clientes, pero también debería ser una consideración importante para los diseñadores. Por ejemplo, los hospitales están diseñados para, como mínimo, una existencia de 100 años, incluso si los sistemas mecánicos internos requieren una actualización para mantenerse al día con los avances tecnológicos.

Lamentablemente, en el caso de la vivienda, particularmente las residencias independientes y adosadas, este límite es mucho más bajo. Uno de los principales riesgos de este sector es que construimos en gran medida estos edificios en concreto, también utilizado para la infraestructura. Las estructuras de concreto expuesto, como puentes y túneles, tienen una vida útil aproximada de 50 a 60 años. En otras palabras, la infraestructura de la era de Robert Moses de Nueva York ha llegado a su fin. Las estructuras de acero también son limitadas, si no se inspeccionan y controlan regularmente para detectar el óxido y el deterioro. Como resultado, en el futuro, los hospitales ubicados cerca o en zonas inundables podrían garantizar su supervivencia, pero las viviendas e infraestructura en riesgo podrían no hacerlo.

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